Mi vida en déficit (y cuando dejé de estarlo)

November 14, 2018
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November 14, 2018 Adalberto Toledo

Como muchos de ustedes saben (y los que no, están a punto de saberlo) hace aproximadamente 6 meses me mudé al gym. Aparte de la obvia conveniencia de poder entrenar a cualquier hora, o poder entrenar más de una hora, uno de los cambios más importantes y al inicio de los más difíciles fue comenzar a comer adecuadamente.

Por años comprendí la teoría de alimentarse “bien” y nutrir mi cuerpo acorde a las necesidades que mi entrenamiento significaba. Palabra clave: en teoría, realmente nunca logré visualizar o poner en práctica todos los principios y tamaños de porciones. Tenía mil excusas (que en retrospectiva eran eso: excusas).

Eliminar las barreras logísticas para una alimentación adecuada representó poder tener el plato ideal frente a mi, tres veces al día durante más de 5 meses. Al inicio la reacción es: “¿cómo me voy a comer todo esto?”, al principio pensaba: el cuerpo se ajusta, pero luego me di cuenta que realmente no es que se adapta sino que comienza a recibir los nutrientes que necesita para existir y darme lo que le pido.

Fast forward a inicios de noviembre, luego de hacer una reevaluación de mis objetivos personales y una charla de seguimiento (BTW, si son miembros del gym y no la han coordinado pasen por recepción haciéndola), determinamos reducir mi intake calórico, buscando reducir mi porcentaje de grasa, lo que representaba estar en déficit.

Y no es un DEFICIT exagerado, 20% de lo que estaba comiendo habitualmente. Con algunos días en este régimen comencé a darme cuenta de cambios no solamente externos sino que sentí que mi performance cambió, mi humor cambió, mi energía en general cambió, todo consecuencia lógica de este cambio, todo algo esperado, todo algo sobre todo controlado (este post no significa que todos empiecen a estar en déficit, debe ser algo controlado y pensado (coordinen su seguimiento en Recepción, really)).

Pero una de las mayores reflexiones que notar estos cambios me dejó es darme cuenta que así es como había estado viviendo antes (toda mi vida, la verdad), estas fluctuaciones eran lo que yo consideraba “normal” y como estaba dándole combustible a mi cuerpo. Estaba “running on fumes” 7 días a la semana.

No vale la pena pensar en “hubiera” pero si ha sido un shock que si me hubiera alimentado correctamente antes muchas cosas habrían sido diferentes y también como muchas personas por desconocimiento o falta de poner en práctica lo que ya conocen viven así todos los días.

Necesitaba vivir comiendo adecuadamente para saber lo que me estaba haciendo antes. Es por eso que es importante que todos llevemos una alimentación adecuada para nuestros objetivos, esto se logra con el seguimiento y acompañamiento adecuado (recepción, cita, acuérdense). Respetar a nuestros cuerpos y querer estar sanos no solo es entrenar.